domingo, 27 de septiembre de 2009

Jefes militares del Carlismo en el Maestrazgo

BREVE BIOGRAFIA DE LOS PRINCIPALES JEFES CARLISTAS DEL MAESTRAZGO
PRIMERA GUERRA (1833-1840)

Añón, Manuel. Este brillante jefe de la Caballería carlista se distinguió notablemente en la primera guerra. Era coronel en 1834, y en 1837 era segundo comandante general de Aragón. Terminó la campaña siendo brigadier del Ejército. Había nacido en Alcañiz.

Arévalo, José María: nació en Capillería (Granada). Se dedicó a la carrera militar y, en 1817, era ya teniente de granaderos del 2º Batallón de Ultonia. Casó en Sagunto con María Francisca Brugada, de familia acomodada. En 1822 tomó parte en las filas realistas y sirvió a las órdenes de Semper, logrando ascender a coronel. Concluida la campaña, en la clasificación de oficiales, quedó capitán con grado de Teniente Coronel, que obtuvo en el Regimiento de Soria. Fue destinado a comandante de voluntarios realistas de Sagunto, con grado de Coronel, pero al desarme de aquellos cuerpos de paisanos armados, se trasladó con su familia a Valencia. Desde allí a mediados de 1834 se vino al Maestrazgo, uniéndose primero a Miralles y Forcadell, teniendo que permanecer los últimos meses del año escondido en una cueva. Su carácter era afable, su lenguaje culto, y tan prudente y reservado que, a pesar de lo mal que se portó con él después Cabrera, jamás se quejaría. “Pudimos tratarle por algunos días y cuanto se diga en bien de Arévalo, no será lisonja ni pasión” (D.José Segura)

Beltrán, Pedro (“Peret del Ríu”): nació en una masia del término de La Cenia, siendo labrador e hijo de labradores. Desde muy jóven se aficionó a la caza, en la que era muy diestro. En 1822 tomó las armas en las partidas de Rambla y Chambó, con el grado de alférez de caballería, pero con la ley de clasificaciones fue clasificado excedente y enviado a casa con una pensión de cuatro reales. En Noviembre de 1833 fue de los primeros en acudir a Morella, pero tras el revés de Calanda se acogió al indulto. Salió de nuevo a luchar en la partida de Forcadell. Mandó el Regimiento de Lanceros de Tortosa, ascendió a Coronel y en 1839 a Brigadier. Se le confió el mando de la plaza de Morella en 1840, capituló con Espartero, y al presentarse a Cabrera éste le recriminó, por lo que huyó al campo cristino. Murió en valencia, asesinado en una asonada en 1843.

Bonet, Román (“Chambonet”): Sobrino del famoso Chambó, mariscal de campo realista y héroe de la lucha contra el Trienio, nació en Vinaroz, donde fue monaguillo del convento de San Agustín. Luchó en las filas de Forcadell, acogiéndose a indulto y volviendo después a campaña. En la primera guerra carlista actuó especialmente en la zona del Bajo Maestrazgo. Dotado de probado valor e instruido, ascendió a teniente coronel, nombrándole Cabrera primer comandante del tercer batallón de Valencia, posición en la que se mantendría hasta el final de la guerra en 1840.

Cabrera y Griñó, Ramón: Nació en Tortosa el 27 de Diciembre de 1826. Estudio en el seminario de su ciudad para acogerse a un beneficio eclesiástico al que tenía derecho por su familia. En Diciembre de 1833 fue desterrado por el Gobernador Militar de la plaza junto a otros elementos juzgados peligrosos, con lo que se incorporó en Morella a la insurrección carlista. Tras rápidos ascensos a las órdenes primero de Marcoval y luego del brigadier D.Manuel Carnicer, fue nombrado Comandante General interino de los carlistas de Aragón, al partir Carnicer camino del Cuartel Real, de donde había sido requerido.
Participó en la famosa expedición del general Gómez en su recorrido por el sur peninsular.
Al cruzar el Ebro la Expedición Real fue nombrado Comandante General de Aragón y Valencia, llegando con la expedición del Pretendiente ante los muros de Madrid. Regresado al Maestrazgo obtuvo resonantes triunfos, que le convirtieron en caudillo indiscutible del carlismo levantino. Creó y organizo un poderoso Ejército y estableció la administración civil del extenso territorio controlado bajo su mando. La toma de Morella en Enero de 1838 y su heroica defensa pocos meses después, le valieron el título de Conde de Morella concedido por Carlos V.
Firmado el Convenio de Vergara, lo consideró una traición y se mantuvo en la lucha. No obstante, la concentración de los ejércitos liberales del Centro y del Norte contra él, agrupando fuerzas muy superiores, hizo imposible la resistencia. Pasó el Ebro y trató de mantenerse en Cataluña, pero fue imposible, viéndose obligado en Julio de 1840 a pasar con su ejército a Francia, dando por acabada la Guerra de los Siete Años.
Tras ocho años de exilio en Francia, donde se mantuvo en contacto con los exilados carlistas y la Familia Real en el destierro, en 1848 entró de nuevo en España, para alentar la campaña montemolinista que se desarrollaba en Cataluña. Abrumado por fuerzas muy superiores y turbios métodos usados por el bando liberal para causar la defección entre los carlistas, pasó de nuevo a Francia en Abril de 1849, con lo que la insurrección carlista recibió un golpe de muerte.
Exiliado en Londres, contrajo matrimonio en 1850 con Mariane Catherine Richards, una rica heredera protestante que simpatizaba con el carlismo, al que había apoyado económicamente Como regalo de boda, Carlos VI le nombró Capitán General y le concedió el nuevo título de Marqués del Ter. De su matrimonio irían naciendo cinco vástagos, tres varones y dos hembras.
Cabrera se mantuvo al margen de la intentona frustrada de San Carlos de la Rápita, por considerar que no se daban las garantías de éxito suficientes. Una vez fracasado el movimiento, muerto Carlos VI y expuesto el Trono carlista a las veleidades de Juan III, Cabrera fue progresivamente retirándose a sus quehaceres privados en su extraordinaria finca de Wentworth, al oeste de Londres, donde fijó su residencia.
Proclamado como abanderado del Carlismo Carlos VII y producida la abdicación en el mismo de los derechos de su padre Juan III, Cabrera volvió a participar activamente en los trabajos del partido carlista, en el que constituía el referente legendario y la personalidad de máximo prestigio. Sin embargo, sus diferencias con la camarilla que rodeaba a Carlos VII, y la diferencia de edad y experiencia con el Pretendiente, acabaron de apartarle de éste y separándole de la disciplina carlista.
En 1875 Cabrera, con salud precaria, harto de aventuras que tanta sangre costaban y encerrado en un creciente escepticismo –aunque sin abandonar sus ideas de siempre- acabó reconociendo a Alfonso XII y poniendo su prestigio al servicio de la finalización de la guerra. Carlos VII le proclamó traidor y le retiró todos sus títulos, grados y condecoraciones, que le fueron sin embargo restituidos por Alfonso XII.
Ramón Cabrera falleció en Wentworth el 24 de Mayo de 1877, tras varios meses de penosa enfermedad, denostado por unos y marginado por otros, haciendo que la historia no haya hecho aún justicia a una de las personalidades más destacadas del siglo XIX español.
Pocos hombres tan injustamente tratados por la historiografía actual - redactada por “los vencedores” - como el general Cabrera. Las crueldades de una guerra civil que las exageraciones emocionales de la época romántica y la durísima represión del bando gubernamental –de la que el fusilamiento de la madre de su madre no fue ni el primero ni el único exponente- convirtieron en feroz “guerra sin cuartel” por ambos bandos, han eclipsado el genio militar y político de un hombre que, sin ser militar de carrera, pasó de “cabecilla” de una partida de veinte hombres armados con palos, a mandar un ejército de veinte mil hombres, perfectamente organizado, instruido y uniformado, y a gobernar política y administrativamente durante casi dos años un territorio que cubría casi una tercera parte de la superficie del país. Extendida su fama por toda Europa, aureolado de prestigio militar y ostentando con orgullo los títulos de Conde de Morella y Marqués del Ter concedidos por sus soberanos Carlos V y Carlos VI, casado con la rica heredera de una gran fortuna en Inglaterra, el General Cabrera trató a reyes, aristócratas y mariscales de toda la Europa de su tiempo, conoció y disfrutó de la amistad de Napoleón III y Guillermo I de Prusia, del Príncipe de Gales, del Conde de Chambord, de Maximiliano de Méjico, de las Casas Reales de Austria, Módena, Nápoles y Parma, y al final de sus días obtuvo de Alfonso XII el reconocimiento de su grado de Capitán General del Ejército español y de las principales condecoraciones militares al valor y al heroísmo en hechos de armas.

Carnicer, Manuel: Natural de Alcañiz (Teruel) . Ingresó en el Real Cuerpo de Guardias Walonas, donde llegó a Capitán. Sirvió después en la Guardia Real, en la que mandó un regimiento. Separado del servicio en las postrimerías del reinado de Fernando VII, residió en su ciudad natal, hasta que a la muerte del monarca se alzó a favor de D.Carlos, proclamando a Carlos V por primera vez en Aragón en La Codoñera, de donde pasó a Morella, iniciando con el Barón de Herbés y el coronel Victoria el levantamiento carlista en el Maestrazgo.
Fusilados los jefes del alzamiento, fue nombrado Comandante General de Aragón y ascendido a Brigadier. Durante los dos primeros años de la guerra coordinó las distintas partidas carlistas que operaban en el Maestrazgo, llevando a sus órdenes al jóven oficial tortosino y exseminarista Ramón Cabrera. Tras el viaje de éste al Cuartel Real, fue llamado a presentarse a su Rey, dejando el mando interino al coronel Cabrera y partiendo de viaje a través del territorio controlado por los liberales, disfrazado como arriero. Sin embargo, un antiguo subordinado suyo le reconoció al cruzar el puente de Miranda de Ebro, siendo apresado y fusilado en esta misma localidad el 6 de Abril de 1835.

Covarsi Membrado, Cosme: Nació en Vinaroz, en 1769, siendo el menor de siete hermanos. Ingresó en la academia de Infantería a los veinticinco años. Destacó en la guerra de la Independencia, en la que luchó con Palafox en la defensa de Zaragoza, donde es hecho prisionero, por la que obtuvo la Cruz de los Defensores , como posteriormente obtendría la Cruz de San Hermenegildo. Logró escapar e incorporarse a la lucha en Andalucía. Ante los muros de Gerona fue herido y ascendido a coronel. En 1818 se retiró con el grado de Comandante de Infantería, pasando con su familia a residir en Vinaroz, en la calle San Vicente. En 1823 se forma en Vinaroz una Compañía de Voluntarios Realistas, siendo nombrado comandante de armas y del Batallón de Voluntarios Realistas de Peñiscola nº 20, en el que se integraban los realistas de Vinaroz.
En Octubre de 1833 Covarsi dirigió la insurrección carlista de Benicarló, Peñíscola y Vinaroz, dirigiéndose con una veintena corta de voluntarios de la zona –entre los que se contaban sus cuatro hijos, Mosén José Covarsi, clérigo, de 21 años; Fernando de 19 años, Gregorio de 17 y Manuel de 15- a Morella. Francisco, el menor, se quedó con la madre, si bien se uniría a la insurrección algún tiempo después.
Covarsi fue en Morella jefe del batallón en el que se integró Cabrera, del que fue por tanto el primer jefe militar. Murió a manos de los liberales en Febrero de 1834, fusilado en Lucena junto a su hijo Gregorio. Poco después perderían también la vida sus hijos José y Manuel. Su hijo Fernando participó bravamente en la Guerra de los Siete Años, en la que alcanzó el grado de teniente, para volver décadas después a salir a campaña en la última guerra carlista.

Domingo Arnau, José. Nacido en Tortosa en 1811. En 1834 seguía la profesión del notariado bajo los auspicios de su tío D. Gregorio Melich de Buedo, en cuya escribanía entró como pasante. Confinado a Benicarló por la autoridad militar de aquella plaza, se fugó a las montañas de Ares y Catí con otros compañeros, uniéndose finalmente a El Serrador, ascendiendo a sargento de granaderos. Pasó luego a la división de Forcadell, con quien ascendió a subteniente y teniente. Tras su ascenso a capitán por meritos en la acción del Puente del Alcance, fue nombrado ayudante de Cabrera, ascendiendo sucesivamente a coronel jefe de E.M. de la División de Murcia en 1837 y brigadier en 1839, siendo nombrado comandante general de la división de Tortosa. En 1840 entró exilado en Francia , residiendo en Marsella . Contrajo matrimonio con Dña Teresa Calderó y Griñó, hermana de Cabrera. En 1846 se fugó de su lugar de reclusión, pasando a Cataluña, donde hizo la segunda guerra civil a las órdenes de Cabrera y trató infructuosamente de promover el levantamiento en el Maestrazgo, regresando después de nuevo al exilio. Terminada aquella guerra reconoció a Dña Isabel, acogiéndose a indulto y reingresando en el ejército nacional como brigadier en situación de cuartel.

Forcadell y Michavila, Domingo: Conocido con el apodo “Pebreroyo”. Nació en Ulldecona (Tarragona) el 20 de Enero de 1800 (y no en 1798, como aparece en sus biografías), según consta en el Archivo parroquial de Ulldecona, de padres labradores bastante acomodados. Después de aprender a leer y escribir se dedicó a los trabajos del campo. No heredó de sus padres un gran patrimonio, pues según las leyes del Principado, el heredero fue el hermano mayor. Tenía bastante talento natural, pero era de carácter serio e introvertido, aunque desprendido con los amigos, lo que le daban ascendiente sobre ellos. Tomó parte en el alzamiento realista contra el trienio constitucional. En 1821 fue teniente de caballería y ayudante del mariscal de campo Ramón Chambó. El 7 de Junio de 1822 fue rescatado por éste, al frente de 300 hombres, de la prisión de Ulldecona, donde estaba custodiado por 30 milicianos y esperando ser fusilado al día siguiente. Por su valor y apoyado por Chambó, llegó a comandante de batallón. Comprendido después entre los excedentes, sólo le quedó una cruz, pensionada con cuatro reales diarios, y el grado de teniente. Al comienzo de la guerra civil entró de nuevo en campaña a favor de Carlos V, siendo uno de los primeros que se incorporaron a Morella. Después de la derrota de Calanda y después de la de Chodos, se acogió al indulto, aunque a los pocos meses salió de nuevo de Ulldecona, con alguna gente que pudo reclutar, para continuar la guerra, creando su propia partida. Se distinguió notablemente en los ejércitos de Valencia y Aragón, ascendiendo hasta mariscal de campo. Emigró en 1840 al terminar aquella lucha, y regresó a España en 1848, tomando parte en la segunda guerra civil, primero en Cataluña y luego en Aragón y Valencia. Se exilió por segunda vez, y no regresó a España hasta muchos años más tarde, como simple particular, y falleció en Ulldecona en 1866.

Lespinasse, José de. Nació en Dijón (Francia). Fue uno de los militares franceses de la expedición de los Cien Mil Hijos de San Luis, que entró en España al mando del Duque de Angulema para restaurar el poder absoluto de Fernando VII en 1823, tras lo cual se quedó a formar parte del ejército español. En 1833 fue separado del servicio por su adhesión al Infante D. Carlos María Isidro, cuando era comandante. Se unió al ejército carlista del Norte, en el que ascendió sucesivamente hasta el grado de coronel, siendo entonces destinado al ejército del Maestrazgo, donde tuvo el mando del Regimiento de Caballería “Lanceros de Tortosa”, con el que participó en la toma de Benicarló. Tras la célebre batalla de Villar de los Navarros obtuvo el ascenso a brigadier y el nombramiento como Comandante General de los carlistas de Aragón. En 1938 volvió al Norte, pasando a ser Ayudante de Carlos V. Acabada la guerra regresó a Francia.

Llangostera y Casadevall, Luis. Nació en Llangostera, término de Vich, de cuyo pueblo tomó el apodo por el que era conocido (otras fuentes le dan por nacido en Manlleu (Barcelona). En 1821 entró a servir en las filas de los realistas catalanes, en la partida del Barón de Eroles, quien le patrocinó, llegando a Teniente Coronel. Después de la guerra, fue clasificado como teniente de Caballería, con grado de Capitán. Prestó sus servicios en el regimiento de Caballería de Bailén, ascendiendo a capitán en 1829. Estando en Lérida a mediados de 1834 en el Batallón de Bailen, salió del mismo de noche, junto con el Capellán del Batallón, para dirigirse al Bajo Aragón, donde se unió a Quilez y luego a Carnicer, que valoró mucho su incorporación. Al terminar la campaña, estaba en situación de cuartel, emigrando, sin embargo, a Francia, donde falleció en 1844, siendo Mariscal de Campo.
Hasta sus enemigos más encarnizados, no tuvieron más remedio que confesar que era un militar instruido, exacto en el cumplimiento de su deber y de conducta intachable, mereciendo siempre gran aprecio de sus jefes. De carácter austero, era un hombre profundamente piadoso, y oía misa todos los días.

Mezquita, José Joaquín: Nació en Cinctorres el 4 de Julio de 1804. En la escuela destacó por su talento y aplicación al estudio, por lo que se le orientó a la carrera eclesiástica. En 1822 , cuando los realistas se alzaron contra el Trienio Constitucional, hizo la campaña con Chambó hasta la entrada del Duque de Angulema y la reposición de Fernando VII en sus poderes, alcanzando el grado de teniente y habiendo estado cautivo por un pequeño período en Alicante. Permaneció después en el ejército, en el que llegó a ser ascendido a teniente. En 1828, cuando se purgó a los miembros del ejército poco favorables a las ideas liberales que empezaban a dominar, fue enviado de cuartel a Tortosa, de donde en Octubre de 1833 se vino a Cinctorres, donde permaneció oculto en casa de un amigo, y donde probablemente estuvo en comunicación con Carnicer, del que era amigo. Cuando se levantó el pendón de D.Carlos en Morella, fue uno de los primeros en acudir, incorporándose desde entonces al batallón de aragoneses de Carnicer y sufriendo con él la derrota de Calanda y la dispersión posterior, hasta el reagrupamiento de febrero de 1834, tras el que fue designado para contactar con Zumalacárregui. Cabrera lo escogió como su instructor militar, por sus muchos conocimientos y, sin duda también, por las muchas cosas en común que tendrían quienes habían compartido el seminario de Tortosa. Mezquita era hombre culto, honrado y de nobles y sentimientos generosos, según lo describe D.José Segura.

Miralles Marín, José (“el Serrador”). Nació en Villafranca del Cid (Castellón) en 1792. Sus padres, Manuel y Mariana Marín, de condición muy modesta, habitaban una posada y no cuidaron de dar a sus hijos instrucción, sino que les dedicaron a sacar madera de los pinares tan pronto como estuvieron en condiciones de poder trabajar. Eran cuatro hermanos, todos de elevada estatura y fuerzas hercúleas. Sirvió de voluntario en Caballería durante la Guerra de la Independencia. Llamado a quintas se le destinó a la Guardia Real, pero al poco tiempo desertó de las filas y volvió a su tierra, donde oculto en los pinares, desempeñó el oficio de serrador, hasta que el alcalde D.Joaquín Falcó, siguiendo órdenes superiores, le detuvo y llevó a Valencia. Pudo escaparse y de nuevo fue reclamado, pero los acontecimientos de 1822 le dieron la oportunidad de escapar a la persecución, incorporándose como voluntario a la partida de D.Ramón Chambó, en unión de su hermano Manuel. Hizo la guerra de 1820 a 23, ascendiendo a teniente de lanceros por méritos de guerra. En 1826 fue declarado excedente por no saber leer ni escribir, enviándole desde Tarragona a su tierra. Allí contrajo matrimonio con Francisca Edo, de Benasal, trabajando en su oficio de leñador. Durante la primera Guerra Civil se presentó en Morella, tras el levantamiento de la plaza, con otros realistas de Benasal -uno de ellos su hermano Manuel-, que habían combatido durante el Trienio, destinándosele como teniente de caballería. Durante la guerra fue jefe de la Caballería valenciana, y desempeño la Comandancia General de Valencia, habiendo ascendido a Brigadier. Por divergencias con Cabrera pasó a la situación de cuartel en Benasal, en la que estaba al terminar la guerra en 1840, presentándose a indulto al general Buil cuando éste entró en el pueblo. Allí residió pacíficamente hasta 1843, en que regresado La Cova de Francia con su facción, volvió a echarse al monte con una partida, siendo nombrado Comandante General del Maestrazgo. Halló gloriosa muerte en la Masía de Covatelles en el barranco de Montlló, en el término de Villafranca del Cid, el día 15 de Mayo de 1844, en unión de su sobrino Ramón Miralles, alias Boca Negra.
“En algunas biografías, escritas con mala fe, se le pinta como un hombre de malas costumbres y ladrón. Esto es falso; le pudimos tratar antes de la guerra de los Siete Años, durante la guerra y hasta pocos días antes de morir en mayo de 1844. El Serrador era pobre, pero honrado; de talento natural, aunque de instrucción descuidada, y valiente, y por ello tuvo rivales”(J. Segura Barreda)

Montañés y Berdal, Enrique y Pablo. Los hermanos Montañés se distinguieron en las filas carlistas. Ambos nacieron en Mazaleón (Teruel). Enrique, el mayor, fue coronel carlista de Caballería y perteneció a la Junta Auxiliar carlista de Cantavieja en 1837. Pablo, el menor, nació en 1806 (misma edad que Cabrera) . Durante la primera guerra se distinguió en la Caballería carlista, tomando parte en la expedición a Andalucía con Gómez, y pasando al Norte a las ordenes de Quílez. Con la Caballería aragonesa de este jefe hizo la Expedición Real, y luego fue agregado a uno de los escuadrones de la expedición del general García a Andalucía. Sirvió también en Aragón durante la segunda guerra civil , y participó en el alzamiento de 1855 y en la conspiración de 1860. Fue de los primeros en lanzarse al campo en 1872 al iniciarse la tercera guerra civil. Murió en 1881, siendo brigadier del Ejército Real.

O´Callaghan y Tarragó, Ramón: Natural de Benisanet (Tarragona), donde nació en 1798. Militar profesional durante el reinado de Fernando VII, participó en la campaña contra el Trienio Constitucional y en la “guerra de los Malcontents” en 1827, por lo que tuvo que exilarse a Francia.
En la primera guerra carlista sirvió en el ejército de Cabrera, mandando como coronel el “1º de Mora”, y siendo más tarde gobernador de las plazas de Cantavieja y de Morella, a la que defendió durante el célebre asedio del general liberal Oráa.
Al final de la guerra emigró a Francia con todo el ejército del general Cabrera, muriendo en Montpellier el 11 de Abril de 1844.
Perciva, José Vicente: Hijo del médico de Alcalá de Chivert, ingresó como fraile mercedario en el covento del Puig en Valencia. Hizo la campaña realista en 1822 contra el Trienio Constitucional a las órdenes de Chambó y Rambla, y fue después nombrado canónigo de Tortosa, de donde probablemente viniera su relación de amistad con el jóven Cabrera.
Empezada la guerra carlista, reapareció como teniente coronel, mandando un batallón de la División del Turia a las órdenes de Llagostera, participando en los ataques a Chelva y a Gandesa . Combatió después a las órdenes de Forcadell, siendo Jefe de Estado Mayor de La Cova. Su muerte se produjo en Agosto de 1837, al ser sorprendido por una columna liberal que regresaba a Peñíscola, cuando visitaba a su madre en los caseríos de Alcocebre. Conducido a la mencionada plaza, fue fusilado en la playa, en presencia de las tropas carlistas que intentaban su rescate.
Su muerte llenó de dolor a Cabrera, que sentía por Perciva un cariño filial, ordenando el fusilamiento en represalia de 18 liberales ante las murallas de la misma Peñíscola.

Pertegaz, Juan. Nació en 1801 en Cabra de Mora (Teruel). Participó en la lucha contra el Trienio Constitucional, alcanzando el grado de teniente de Infantería. A finales de 1834 se retiró del Ejército isabelino e ingresó en las filas carlistas, a las órdenes del general Quílez. Mandó después u Batallón tortosino y formó parte del Cuartel General del general Cabrera, cabiéndole el amargo trance de tener que comunicarle el fusilamiento de su madre. Destacó en numerosas acciones bélicas, pero lo que rodeó su nombre de la aureola de los héroes fue la defensa numantina del fuerte de Alcalá de la Selva en Abril de 1840, que admiró al propio general O´Donnell que llevó a cabo el ataque.

Polo y Muñoz de Velasco, Juan de Dios. Nació en Córdoba en 1810. En 1833 era capitán del ejército. En 1834 se incorporó al ejército de Carlos V en el Norte. Tras ascender a comandante, mandó un batallón navarro. Formó parte de la Expedición Real como teniente corone, llegando a tierras del Maestrazgo. Destinado al Ejército de Aragón y Valencia, mandó como coronel el 6º Batallón de Aragón y luego la brigada aragonesa en 1839 tras ascender a brigadier. Al acabar la guerra se exiló a Francia, casado con Juana, hermana del general Ramón Cabrera. Volvió a España en 1848 acogiéndose a indulto y reconocido su empleo en el ejército nacional. Tras la Revolución de 1868 se presentó a Don Carlos, quien le acendió a Mariscal de Campo. Se alzó en armas en 1868 en tierras de La Mancha, cayendo prisionero y siendo condenado a muerte, si bien le sería conmutada la pena por la de destierro. Pasó a Francia, donde se mantuvo al margen de la tercera guerra, hasta que se acogió al Acuerdo firmado por Cabrera con el gobierno de Alfonso XII, tras el cual volvió a España, donde falleció poco después.

Quílez, Joaquín. Nació en Samper de Calanda (Teruel) en 1799, de padres labradores de escasa fortuna, pero honrados, que procuraron dar a sus hijos una mediana educación. Aprendió a leer y escribir, dedicándole luego a los trabajos del campo. En la Guerra de la Independencia participó llegando a ser promovido a sargento. Finalizada la misma, regresó licenciado a Samper. En 1821 se echó al monte incorporándose a la división del Royo y, en poco tiempo, ascendió por su valor a teniente coronel. Restituido el Rey Fernando a Madrid, en la ley de clasificaciones se le dejó de teniente graduado de capitán, prometiéndole empleo en el servicio de las armas más adelante. En 1827 se le destinó al regimiento de Soria, en el que sirvió hasta la muerte del rey. Siendo oficial de la Guardia Real de Caballería, fue separado del ejército a principios de 1833, estando en Mallorca, por sus ideas realistas, mandándole de cuartel a Samper. A principios de 1834 reunió un grupo de amigos y creó una partida que aumentó rápidamente por el prestigio del que gozaba en el Bajo Aragón. Mandó la Caballería carlista de Aragón, ascendió a Mariscal de Campo y murió en Muniesa en 1837 de las heridas recibidas en la batalla de Herrera o Villar de los Navarros.
De carácter brusco y testarudo como aragonés, tuvo una cierta rivalidad con Cabrera, al considerarse, como militar profesional, con mayores méritos que el ex seminarista tortosino para asumir el mando de los carlistas aragoneses.
Ram de Viu, Rafael (Barón de Herbés): Nació en Alcañiz, según las fuentes más fiables. Colaboró con el general Palafox en la Guerra de la Independencia, sufriendo por ello la detención de su esposa e hijo, hasta que pudieron ser canjeados. En 1919 recibió el despacho de Comandante de Infantería, en situación de retiro. De profundas ideas realistas, en 1824 fue nombrado Gobernador Militar y Político de Teruel, y después, entre 1828 y 1833, Alcalde Corregidor de la ciudad de Valencia.
A la muerte de Fernando VII, el barón de Herbés se dirigió a Morella, donde proclamó a Carlos V y presidió la Junta creada por los carlistas. Abandonó la plaza con el grueso de los voluntarios realistas que se habían sumado al levantamiento, cuando fue atacada por la columna liberal de Horé. A la altura de Calanda los carlistas fueron alcanzados, sufriendo una severa derrota que ocasionó su total dispersión. El Barón escapó, pero fue reconocido y apresado en la masía de Barberizas, en Manzanera (Teruel) . Conducido a Teruel, fue fusilado el 27 de Diciembre de 1833, tras dejar un testamento admirable, reflejo de su profunda religiosidad y elevados sentimientos patrióticos.
Royo, Blas María. Era comandante del batallón de voluntarios realistas de Torreblanca en 1833 cuando se lanzó al campo a favor de Carlos V. Había hecho la guerra de la Independencia y la campaña de 1822-23, siendo clasificado teniente de Caballería del ejército. En la guerra civil ascendió a mariscal de campo, y al final de la guerra emigró a Francia por no querer adherirse al Convenio de Vergara, aunque su actuación como gobernador militar de Estella, en Septiembre de 1839, dejó mucho que desear. Al comenzar la segunda guerra civíl entró en España como comandante general de la Mancha, pero se acogió a indulto y después a la amnistía de Isabel II. También su actitud en aquella campaña ha merecido reproches de historiadores.

Sancho, Miguel (“el Fraile de Esperanza”): Nació en Liria, hijo de honrados labradores. A los tres años sufrió una enfermedad. Su madre, llamada Esperanza, prometio que le vestiría de frailecito , según costumbre piadosa de la época, si Dios le concedía la salud. La madre cumplió la promesa, y el niño pasó a ser conocido en su tierra por el Fraile de la Esperanza. De jóven ayudó a su padre en la agricultura, pasando a ejercer después de arriero. Se internaba en Francia y compraba mulos, telas y otras cosas para luego revender, por lo que se le consideraba un contrabandista. A la muerta de Fernando VII se incorporó a Morella junto con su paisano Vicente Gil, y después de la acción de Calanda, los dos acompañaron al barón de Herbés. Gil fue fusilado con el barón, pero Sancho pudo escapar, ocultándose hasta mediados de Julio de 1834, en que se unió a Carnicer. Como había sido arriero, hizo varios viajes a Navarra, comisionado por sus jefes, llevando por criado a un fraile lego de San Agustín. Luego le destinó Cabrera a formar una partida en las inmediaciones de Segorbe, estando encuadrado casi siempre en la División del Turia.

Tallada y Romeu, Antonio. Nacido en Ulldecona en 1799. Se alistó en las filas realistas en 1821 a las órdenes de Román Chambó, terminando aquella campaña como teniente de lanceros. Ascendió en 1824 a capitán de infantería. Estaba de guarnición en Alicante cuando marchó a las filas carlistas en 1833. Ascendió a coronel en 1837, mandó una expedición a Andalucía en 1838, y habiendo caído prisionero en Borrox (Alicante) fue fusilado en Chinchilla. Dos días antes Carlos V había firmado su ascenso a brigadier. Sus hermanos también combatieron en las filas carlistas: José era comandante cuando fue fusilado en Siete Aguas en 1840; Francisco murió en la emigración, siendo capitán. Gaspar y Pascual también sirvieron en las tropas del legitimismo. Otros dos hermanos fueron asesinados por las turbas en Murcia, cuando los sucesos de Octubre de 1838, tras sacarles de la cárcel donde estaban prisioneros. Los hijos de Antonio, Francisco y Domingo Tallada y Forcadell sirvieron también en el ejército carlista: Francisco murió en la acción de La Pileta en 1873, siendo teniente coronel. Por último, un primo de éstos, hijo del comandante José Tallada, llamado también Domingo, fue fusilado con su padre en 1840.
Torner, José. Nació en Miravet (Tarragona), y era pasante de un procurador cuando se lanzó al campo por Carlos V, en el corregimiento de Tortosa. Era comandante en 1834. Fue el jefe principal, independiente del mando del Maestrazgo, con junta propia en el corregimiento hasta que Cabrera incorporó sus fuerzas a las de Torner. Las diferencias entre ambos jefes provocaron que Torner marchara al norte, donde prestó servicio con los batallones aragoneses . Después del Convenio de Vergara, siendo coronel, volvió a Aragón, estando en la defensa de Morella en 1840, emigrando con los restos del ejército de Cabrera a Francia. Hubiera sido un excelente jefe de no haberse interpuesto las diferencias que existían con el mando . Torner era de carácter dado a la intriga .




PERIODOS ENTRE GUERRAS (1842-1868), INCLUYENDO CAMPAÑA MONTEMOLINISTA

Aznar, Pascual (“El cojo de Cariñena”): Famoso por su constancia, lealtad y abnegación. Sirvió en el Ejército real de Aragón, hasta que fue hecho prisionero en la desgraciada entrada de los carlistas en Zaragoza en 1838. Mandó fuerzas aragonesas en la segunda guerra de 1847-49, y en el alzamiento de 1855. Fue uno de los primeros jefes que se levantaron en armas en la insurrección de 1870, preliminar de la tercera guerra civil. Por sus méritos ascendió a Brigadier del Ejército Real.

Barreda, Vicente (“Tío Vicent” o “La Cova”): Nacio en Febrero de 1795 en Benasal. Labrador instruido y de gran honradez y prestigio entre sus convecinos , era propietario de la Masía de la Cova (mas de las Covatelles), en el término de Benasal, que el Serrador solía usar como refugio. Su nombre figuró en la lista de desafectos a la Reina que el alcalde preparó para Alcocer, que cayó en manos del Serrador, que lo puso en su conocimiento. Tras intentar infructuosamente ajustarle las cuentas a su primo el alcalde, se echó al campo en la partida de Miralles, siendo conocido por todos como Tio Vicent, incluso después de que llegara a ser coronel. Llegó a ser uno de los carlistas más valientes y atrevidos, siendo conocido en los partes liberales como el cabecilla de La Cova, por el nombre de la masía de su propiedad. Cabrera sentía por él un gran aprecio. Le acompañó en el paso a Francia en 1840. Tiempo después entró en Cataluña y se vino al Maestrazgo, en donde levantó una pequeña partida en unión de El Serrador; pero sorprendido por algunos paisanos y tropa en la Masía de la Sierra ,del término de Vistabella, murió 14 de Mayo de 1844, tras ser colocado moribundo en la puerta de la iglesia de Benasal para que el pueblo le viese.

Marzal Martí, Bautista : Con el grado de coronel, mandó una partida que mantuvo la insurrección después de terminada la primera guerra, ocasionando continuos problemas a las tropas del gobierno en el Bajo Maestrazgo. Natural de Alcalá de Chivert, de donde procedía también la mayor parte de los que componían su partida. Traicionado por sus amigos, que sucumbieron a las ofertas de las autoridades militares que ponían precio a su cabeza, el 29 de Mayo de 1844 cayó preso de la tropa en la playa de Alcocebre, en unión de su compañero Martorell, siendo llevados al pueblo y fusilados en el acto delante del portal de la casa de su madre.

Peñarroya, Tomas (“El Groc”): Natural de Forcall. Fue capitán de los Voluntarios Realistas de esta villa. Combatió como oficial en la primera guerra en el ejército de Cabrera, de quien su hermano sacerdote era confesor. En 1840 emigró a Francia sin acogerse al indulto. De firmes convicciones carlistas, regresó a su tierra un año después, formando una partida que mantuvo una heroica guerra en solitario durante cerca de tres años, hasta que en junio de 1844 fue víctima de una emboscada traidora y asesinado en la masía de Torres, en el término de las Parras (Teruel) . Su yerno D. José Bordás Marcoval, preso en el castillo de Morella por sus ideas carlistas, escribió en el calabozo un interesante manuscrito con su vida, salido recientemente a la luz.



TERCERA GUERRA (1869-1875)

Alvarez y Cacho de Herrera, Rafael: Marino de guerra de profesión, tras el derrocamiento de Isabel II emigró a Francia y ofreció su espada a Don Carlos, quien le destinó a las órdenes del General Dorregaray, primero en el Ejército del Norte y luego en el del Centro, en el que fue el último Comandante general de los carlistas del Maestrazgo. Participó en las acciones de Cervera del Maestre, Chert etc, pasando en Julio de 1875 a Cataluña, desde donde emigró a Francia al acabar la guerra, siendo sus servicios premiados por Don Carlos con su ascenso a Teniente General.

Bou Martorell, Vicente. Natural de Alcalá de Chivert (Castellón. Participó en la revolución de La Gloriosa con los liberales. Sin embargo, posteriormente se uniría a los carlistas de Vallés y participarría en la última guerra con el grado de comandante. Murió en Alcalá en Febrero de 1915.
Cucala Mir, Pascual (“Rull de la Mira”): Natural de Alcalá de Chivert (Castellón), donde nació en 1816. Participó como simple voluntario en las dos primeras guerras. Retirado a su pueblo al concluir las mismas, ejerció de labrador y ganadero hasta mediados de 1872, en que se levantó en el pueblo al grito de ¡Viva Carlos VII! al frente de una partida de unos 50 hombres.
En varias acciones por sorpresa, consiguió hacerse con armas y dineros para llevar a cabo la lucha, en la que en la raya de Aragón, en los Puertos de Beceite, obtuvo los primeros triunfos que empezaron a acreditarle como audaz guerrillero. En Diciembre de ese mismo año creó en San Mateo un batallón carlista, formado por cinco Compañías e integrado por las distintas partidas que venían operando en el Maestrazgo. Sus hijos formaban parte de su Estado Mayor, en unión de su tío Francisco.
Hombre de escasa ilustración pero dotado de gran intuición e instinto para el mando, fue un verdadero ídolo para sus hombres, aunque no siempre encajara en la disciplina de sus superiores. No obstante, el Infante D.Alfonso Carlos, Comandante General de los carlistas de Cataluña y el Centro, sentía por él un gran aprecio, por su lealtad a la Causa y sus virtudes militares.
Cucala dirigió las operaciones más arriesgada de la última guerra carlista en el Maestrazgo, llegando a las puertas de Valencia, cruzando varias veces el Jucar y tomando las plazas de Amposta, Sagunto, Segorbe, Játiva y otros pueblos, ascendiendo por mérito propio al empleo de brigadier del Ejército Real del Centro que luchaba por Don Carlos.
Al concluir la guerra, se exilió a Francia, donde se dedicó al comercio de vinos, falleciendo a principios de 1892 en Port Vendress aquejado de un cáncer.

Dorregaray, Antonio. Nacido en Ceuta en 1823. Combatió en la primera guerra, en la que alcanzó el grado de subteniente cuando se adhirió al Convenio de Vergara. En la campaña montemolinista luchó contra los carlistas. Sin embargo, después de la Revolución del 68 pidio el pase a la reserva y se ofreció a Don Carlos, que le hizo brigadier. Peleo en el Ejército del Norte como mariscal de campo, obteniendo varias victorias. En 1875 fue nombrado general en jefe del Ejército Real del Centro, en el que se integraban los carlistas del Maestrazgo. Al terminar su campaña de forma anómala, fue procesado acusado de haber abandonado el campo de operaciones sin autorización. A pesar de ello ascendió a capitán general, sin que pudiera probarse nada en su contra. Vivió un tiempo exilado, volviendo después a Zaragoza, donde murió en 1882.(E. Roldán, pag 150)

Ferrer, Joaquín: Con sólo diecisiete años se incorporó en la primera guerra a las tropas carlistas, donde ascendió por su probada valentía hasta llegar a mandar, en unión del también capitán Gamundi, los selectos Miñones de Cabrera. Igual que su compañero de armas, fue herido y apresado en el último sitio de Morella. Liberado, fue a vivir a La Galera, cerca de Tortosa, donde sufrió una implacable persecución política que le costó apresamientos en Tortosa, Morella y Castellón.
En la fallida intentona de San Carlos de la Rápita, se ofreció al general Ortega al tocar éste tierra en la península con sus tropas. Después, en la última guerra fue nombrado Comandante General del Maestrazgo, con el grado de coronel, lanzándose a campaña el 25 de Noviembre de 1872. Tras acciones memorables en Gandesa, Peñarroya etc, siempre perseguido por el ejército liberal, murió luchando en Castell de Cabres el 28 de febrero de 1873. Sus restos fueron inicialmente enterrados en Castell de Cabres y posteriormente trasladados al cementerio de su pueblo natal de La Galera, donde yacen con los de su esposa Francisca Navarro y Brull.
Sus hijos José y Joaquín ingresaron en la Compañía de Jesús.

Gamundi, Pascual: Nació en Aragón el 15 de Mayo de 1817. En la primera guerra sirvió, a pesar de su juventud, a las órdenes del coronel Quilez, participando en combates en Alloza, Mosqueruela, Cuevas de Vinromá, Forcall, Beceite, Valderrobres etc, que le valieron llegar al grado de capitán. Cabrera le concedió el mando de sus Miñones, al frente de los que ascendería a coronel y ganaría la Cruz de San Fernando en la célebre batalla de Maella. En el último sitio de Morella fue capturado por lo liberales, permaneciendo preso hasta 1844, en que escapó y pasó a Francia.
En la campaña montemolinista de 1848, Gamundi tomo parte como Comandante General del Bajo Aragón. Tras pasar a Cataluña, participó con Cabrera en la batalla en la que éste resultó herido, siendo su ayuda la que evitó que el Conde de Morella cayera presa de sus enemigos.
En 1873 el entonces brigadier Gamundi fue nombrado Comandante General del Bajo Aragón, participando tanto en el frente del Norte como posteriormente en el Ejército del Centro, mereciendo por sus acciones en combate el ascenso a Mariscal de Campo.
Finalizada la guerra, emigró a Francia, falleciendo en Biarritz el 15 de Mayo de 1884.
Es célebre la durísima carta que escribió a su otrora admirado general Cabrera, reprochándole su traición a la causa de D.Carlos.

García Albarrán, José. Nació en 1815, hijo de un coronel que murió combatiendo por Carlos V en la primera guerra carlista. Tomó parte en la Guerra de los Siete Años en la expedición de D. Basilio García y después en la División de Castilla, hasta que con su batallón se adhirió al Convenio de Vergara. Sirvió en distintos destinos en el Ejército isabelino, alcanzando el grado de coronel. En 1868 se presentó a Don carlos ofreciéndole su espada. Actúo en el Norte hasta que en Abril pasó al Ejército del Centro a las órdenes del general Dorregaray, quien le dió el mando de la División de Castilla. Recibió instrucciones de dirigirse a Cantavieja con 400 infantes, hecho lo cual emprendió el refuerzo de sus fortificaciones. El 29 de Junio empezó el sitio de la plaza, durante el que los 1800 hombres que componían la malparada guarnición se defendieron heroicamente, hasta que se vieron obligados por los hechos a capitular. Prisionero, brigadier García Albarrán fue confinado a Piedrahita hasta 1878, tras lo cual regresó a Madrid, donde siguió prestando servicios a la Causa carlista hasta su muerte en Agosto de 1894.

Gonzalez Boet, Carlos. Nació en Bourg (Francia), hijo de una familia de exilados carlistas. Ingresó en el Ejército isabelino en 1859 , teniendo diversos destinos en América. En 1872 regresó a España como comandante y se unió al Ejército de Don Carlos en el Norte. En 1875 ascendió a brigadier y pasó al Centro, al frente de la brigada de Aragón.
Acabada la guerra pasó a Francia con Don Carlos , con el que fue desleal involucrándose en el turbio affaire del robo del Toisón de Oro.

Mañes Mollón, Agustín. Natural de Alcalá de Xivert, donde era un joven muy popular por formar parte del grupo de solteros conocido como la camarada de Chaves. Se alzó en armas por Carlos VII en Agosto de 1869 en Alcocebre con una partida de paisanos. Participó en la última guerra en el período 1872-75. Acabada la misma se indultó y volvió a su pueblo, donde falleció en 1916, a los 80 años de edad.

Marco y Rodrigo, Manuel (“Marco de Bello”). Nacio en Bello (Teruel) en 1810, por lo que fue conocido por Marco de Bello. En 1836 reunió a cincuenta hombres de su mismo pueblo y se incorporó a las fuerzas carlistas del Brigadier Cabañero, distinguiéndose en numerosos combates. Participó, ya con el grado de Comandante, en el sitio de Morella. Cayó herido y prisionero en Octubre de 1838 y tres veces sorteado en Logroño para ser fusilado, librándose providencialmente.
Acabada la Guerra de los Siete Años, volvió a echarse al monte en 1855 para apoyar la insurrección montemolinista del Capitán Corrales, tras cuyo fracaso se vio obligado a exilarse a Portugal, ya con el grado de Coronel.
Intervino en la intentona del general Ortega en 1860, volviendo después a su pueblo.
Participó activamente en los preparativos de la última Guerra Carlista, saliendo a campaña en Abril de 1872, con los entorchados de Mariscal de Campo, pero a los pocos días fue herido y vencido en Cantavieja. En Octubre de 1873 volvió a levantarse en armas con el cargo de Comandante General de Aragón. En poco tiempo formó cuatro batallones de aragoneses, una Compañía de Guías de Nuestra Señora del Pilar y dos escuadrones. Fortificó Cantavieja como plaza fuerte y organizó la intendencia, fábricas de armamento y una Academia de Oficiales.
A las órdenes del Infante D. Alfonso Carlos, participó en el asalto a Teruel, que terminó con importantes pérdidas para los carlistas, por lo que Marco fue procesado en Consejo de Guerra por el que resultó absuelto.
En Noviembre de 1875 Carlos VII encargó al general Marco que tratara de volver a encender la guerra en Aragón, en lo que no tuvo éxito a pesar de intentarlo varias veces.
Retirado por fin a su casa de Bello, el valiente brigadier Marco falleció el 30 de Junio de 1885.

Martí Centellas, Manuel (“Pancheta”): luchó en el Ejército de Cataluña durante la primera guerra, llegando al grado de comandante. En la segunda guerra obtuvo el empleo de teniente coronel, y Carlos VII le ascendió a coronel en 1869. Militó en el Ejército Real de Cataluña hasta octubre de 1874 en que se incorporó al del Centro, uniéndose a los batallones del Maestrazgo. Intervino en la batalla del Mas de la Carrasca de Villafranca del Cid y en otras muchas acciones, siendo ascendido a brigadier. Al final de la guerra pasó a Cataluña con Dorregaray, exilándose más tarde a Francia. Murió en el hospicio de ancianos de Burdeos en 1897.

Melis Cervera, Ricardo: Natural de Cervera del Maestre. Estudio la carrera de Farmacia, que ejercía cuando se alistó como voluntario en el ejército de Don Carlos. En la campaña de 1872-75 fue ayudante y hombre de confianza de Cucala,con el que al comienzo de la guerra había pasado a Cataluña a unirse a las tropas de Savalls. A lo largo de la campaña alcanzó el grado de coronel. Por sus estudios civiles, fue conocido en algunos partes como el Boticariet. Acabada la guerra se exilió a Francia, negándose a formar parte del ejército constitucional..Residió en Montauban, donde el Infante D.Alfonso Carlos le colocó en casa de un duque francés como preceptor de sus hijos. Su nieto, el abogado D.José María de Melis, nacido en Villareal (Castellón), que militó activamente en el carlismo en la II República y los años posteriores a la guerra de 1936, ha conservado por tradición oral sabrosas anécdotas de la campaña de su abuelo con el general Cucala.

Oliver y Rubio, Antonio. Nació en 1844. Tras el destronamiento de Isabel II pidió su pase a la reserva absoluta, siendo capitán de estado Mayor del Ejército, ofreciendo a continuación sus servicios a Don Carlos. Participó en el levantamiento del Norte en 1872. En 1873 entró en campaña como Jefe de Estado Mayor del general Dorregaray, distinguiéndose en varios combates y llegando a obtener la faja de brigadier. Cuando Dorregaray fue nombrado general en jefe del Centro, marchó con él, tomando activa parte en la reorganización de las tropas carlistas del Maestrazgo, así como en la de los servicios de comunicaciones, comandancias de armas, colegio de cadetes, Administración y Sanidad Militar etc. Al mismo tiempo se distinguió en las acciones de Cervera del Maestre, Lucena y del Montlleó.
Acabada la guerra se exiló en Francia, donde publicó un libro sobre la Dorregaray y la traición del Centro, en el que vindicaba el comportamiento de su jefe y el suyo propio, defendiéndose de los que le acusaban. Murió en Madrid el 12 de Enero de 1900.

Pascual Pedra, Agustín (alias Coqueta). Nacido en Alcalá de Chivert (Castellón), era sastre de profesión y jefe de los guardas de los montes de Alcalá, por lo que disfrutaba de gran aprecio de sus convecinos. Hizo la campaña durante la última guerra al lado de Cucala, como responsable de Caja del Batallón, con el grado de capitán. Fue consuegro de Pascual Cucala, al contraer matrimonio su hija con un hijo de éste. Falleció en la calle de la Palma de Alcalá de Chivert el 26 de Junio de 1887.

Polo, Ignacio. Natural de Cinctorres, donde ejercía el oficio de pastelero, por lo que era conocido como el confiter de Cinctorres. Formó una partida en Ares del Maestre en Agosto de 1869. Más tarde volvió a salir a campaña en 1872 al mando de su propia partida, que merodeaba la comarca próxima a Morella, incorporándose después al mando de Joaquín Ferrer. Cuando se organizaron la División Del Maestrazgo del Ejército Real, fue puesto al frente del Tercer Batallón. Fue apresado con varios de sus hombres en la Masía de Clara, víctima de una sorpresa.

Salvador y Palacios, Manuel. Nacido en Madrid en 1810. Participó en el alzamiento realista y después en la primera guerra carlista, en la que combatió en el Norte, formó parte de la expedición del general Gómez y después, ascendido ya a teniente coronel, de la Expedición Real. Tras ser herido en Solsona quedó en Cataluña, de donde se incorporó después al Ejército Real de Aragón y Valencia. Se distinguió en la defensa de Morella, por lo que fue ascendido a coronel. Más tarde, en 1840, alcanzó el grado de brigadier, poco antes de caer prisionero. En 1846 fue liberado, tomando parte poco después en la segunda guerra, como Jefe de Estado Mayor del general Forcadell. En 1849 fue amnistiado. Tras la Revolución de la Gloriosa volvió a ofrecerse a Don Carlos, quien le ascendió a mariscal de ampo y le hizo miembro de su Consejo. Durante la última guerra fue Jefe del Ejército carlista del Centro en 1873-1874. Después luchó en el frente del Norte, como Jefe de la División de Castilla hasta el final de la guerra, tras lo que pasó a Francia. Murió en Madrid el 29 de Mayo de 1885.

Segarra y Vergés, Tomás: Nacido en Traiguera (Castellón) en 1846. En 1866 ingresó como soldado en el ejército nacional, de donde pasó a ser guardia civíl de segunda clase hasta que, tras el derrocamiento de Isabel II, se pasa al carlismo como alférez, saliendo a campaña en 1873, a las inmediatas órdenes del Comanadante General del Maestrazgo, D. Joaquín Ferrer. Se distinguió en los combates de Chert, del barranco de Vallibona, de Valderrobres y de Castell de cabres, tras cuya derrota pasó a Cataluña. En Mayo de 1873 levantó una partida por en el partido de Tortosa que llegó a tener 300 hombres y llevó a cabo varias sorpresas en los pueblos de la zona. Cuando Vallés se hizo cargo de la Comandancia General del Maestrazgo le nombró Comandante del 2º Batallón de Carlistas del Maestrazgo. Al frente de los 1000 hombres que llegó a tener a su mando, se batió en Chert, La Iglesuela, entró en Cantavieja, en Maella, en Ulldecona y otras poblaciones. Participó con Vallés en la toma de Vinaroz, en el sitio de Morella y en los combates de Monroyo, Herbés, Catí y la reñida acción de Ares. Acompañó al Infante D. Alfonso Carlos con el empleo de coronel y mandando los batallones 2º y 5º del Maestrazgo, destacando en las acciones de Gandesa, Alcora y Domeño. Tras retirarse a la parte de Tortosa fue procesado, destituido y enviado a Cálig, de donde pasó a Francia temeroso de que pudiera ser fusilado.
En 1876, acabada la guerra en el Maestrazgo, se ofreció a Carlos VII para reanudar la lucha. Levantó una partida en los Puertos de Beceite y se sostuvo en armas hasta que Don Carlos pasó a Francia , marchando Segarra a su encuentro.
En 1882 el Papa León XIII concedió a D. Tomás Segarra y Vergés el título de marqués de Segarra.
El noble y valiente militar carlista vivió sus últimos años entre Francia y la casa-torre cercana a Tortosa, en la que falleció el 21 de Julio de 1895, a los 49 años de edad. (B. de Artagan: Cruzados Modernos, pag 293 y ss)
Vallés Roselló, Francisco: Natural de Tortosa, si bien se le ha considerado de Alcalá de Xivert por haberse casado con una alcalaina y haber residido muchos años en este pueblo, donde ejerció de recaudador de impuestos. Era hijo de Antonio Vallés, jefe carlista a las órdenes de Cabrera, que fue fusilado en Tortosa en 1835. En la primera guerra Francisco fue capitán en el batallón “1º de Tortosa”, y prisionero en la acción de Montalbán en 1839.
En 1869 se presentó a Don Carlos. En la última guerra, en 1872, fue Comandante General de Tarragona con el grado de Coronel, y después ascendido a Brigadier y nombrado Comandante General de Valencia, y después Mariscal de Campo y Jefe de la División de Castilla en 1874. Cuando la guerra llegaba a su final, fue detenido en el castillo de Beceite y sometido a Consejo de Guerra en 1875 por infidencia,al adherirse al Acuerdo firmado poco antes por el Conde de Morella con el gobierno de Alfonso XII.
Murió en Valencia en 18 de febrero de 1912 acogido a indulto.

Villalaín, Angel Casimiro: En las postrimerías de la primera guerra carlista llegó a alférez de caballería. Tras el Convenio de Vergara se negó a aceptar la paz, y a la cabeza de una veintena de guerrilleros se mantuvo en armas durante catorce años por los campos de la provincia de Burgos formando la partida conocida como “los Hierros·” por su tenacidad, resistencia y dureza frente a toda persecución. Acogido finalmente a indulto en 1857, Villalaín trabajó en Granada en la minería y en una metalúrgica, hasta el triunfo de la República en 1873, que provocó su nueva salida al monte. Con el empleo de Brigadier y el cargo de Comandante General de las provincias de Guadalajara y Cuenca, consiguió en pocos meses reunir tres batallones y doscientos caballos, distinguiéndose en la toma de Sigüenza, ataque a Teruel y Cuenca y defensa de el fuerte de El Collado. Su carácter irascible e indisciplinado hizo que en un par de ocasiones –una de ellas en Cantavieja- sufriera arrestos y juicios sumarios. Asumido por Dorregaray el mando del Ejército Real del Centro, le dio el mando de una brigada formada por los batallones de Guías del Centro y 1º y 2º de Valencia, que se distinguieron por su heroísmo y valentía en la victoria de Lucena y en la batalla de Villafranca del Cid, en Junio de 1875, en la que el temerario Brigadier Villalaín encontró la muerte. Su cuerpo, cubierto de cicatrices de guerra, fue enterrado en Mosqueruela.

1 comentario:

  1. Bona nit:
    em dic Antoni Zaragozà, sóc escriptor i investigador. Seguint la recerca documental que porte a terme actualment, els sol·licite ajuda per tal de trobar l'oficial carlí d'Estat Major del Maestrat, José Rodrigo Botet, qui escrigué les ordenances militars de l'Exèrcit carlí i fou empresonat al castell de Morella el 1872.
    Si em poden passar alguna informació o document relatiu al personatge que he referenciat adés, els estaria enormement agraït.
    Cordials salutacions.

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